Cuando París apaga sus luces

Cuando París apaga sus luces

No pudo desprenderse del leve brillo de las farolas, de la niebla en los callejones ni de aquel beso a hurtadillas. Así que decidió congelar aquellos instantes para siempre. Brassaï siempre regresa porque París nunca acaba. Esta vez él, a través de sus fotografías, se hospedará en el Hôtel de Ville hasta el 29 de marzo. 

Noctámbulo bohemio deambula por sus calles prendado de ellas. Foto: Brassaï.

 

Vivía la noche, la ‘folie’ de París. Brassaï (1899 – 1984) era sin duda un tipo peculiar, igual se codeaba con la burguesía que con personalidades de la talla de los Kennedy, o se sumergía de pronto en el submundo del Folies Bergère. Tras sus bambalinas captó instantes de realidad, la vida misma entre bastidores. Se convirtió en un espectador privilegiado en el ‘atelier’ de Picasso, donde pudo observar escenas cotidianas del pintor paseando en pantuflas, y también en retratista de un orgulloso y joven Dalí que no ocultaba su pasión por Gala.

Con el tiempo, Brassaï llega a ser un asiduo de la noche de París, y gracias a la máquina de fotos aprende a inmortalizar la belleza nocturna de la ciudad. Noctámbulo y bohemio deambula por sus calles prendado de ellas. Es el París eterno, el París del trotacalles, el París de los felices años 20.

Con la simple incandescencia del cigarrillo que se consume entre los labios de un ‘garçon’ cualquiera, o a través del haz de luz que proyectan los faros de un viejo Citröen, este fotógrafo recoge las siluetas que se dibujan del sujeto. Su técnica, cuidada y milimétrica, nos permite ver entre los rincones brumosos que transforman el rigor clásico de la arquitectura parisina. Oculto tras el espesor de la niebla, Brassaï espera que se enciendan las farolas de gas para transformarse en testigo indiscreto de peleas callejeras, ajustes de cuentas y encuentros secretos entre amantes que se besan apasionadamente. Son los fantasmas que surgen de la noche.

Es el París eterno, el París del trotacalles, el París de los felices años 20

Su obra es intensa y luminosa; París vive en el centro de su reflexión. Intelectuales, artistas, grandes familias, prostitutas o pillos de barrio son los personajes elegidos por Brassaï para conducirnos hasta los bajos fondos parisinos o al mundo elitista y refinado que se da cita en Maxim’s.

Su obra es intensa y luminosa; París vive en el centro de su reflexión. Foto: Brassaï.

Hasta el próximo 29 de marzo el Hotel de Ville de París acoge una amplia muestra fotográfica de un autor que, bajo el pseudónimo de Brassaï, escondía su verdadera identidad, la del ciudadano húngaro Gyula Halász.

‘Brassaï, por el amor de París’ narra la excepcional historia de amor entre este fotógrafo, escritor y cineasta, París y aquellos que forman parte de la leyenda de la ciudad. La muestra se cierra con instantáneas que reflejan la otra fascinación del artista, la que sentía por el circo y las ferias, y su colección personal de fotos de escenas cotidianas parisinas de principios de siglo.

Es un imprescindible muy recomendable para quienes estos días estén en la capital francesa, entre otras razones por una especialmente rara en esta ciudad, la entrada es gratuita. Sin embargo, como toda propuesta a coste cero, la afluencia de público es considerable. Así que a armarse de paciencia porque la recompensa bien merece la espera.

MARTA PÉREZ ORTIZ  | 03/03/2014 Nonada

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